Cuando termines de lavar tu pelo, existen dos maneras de secarlo: utilizando una toalla o mediante la acción del calor. Si utilizas una toalla, debes seguir una técnica sencilla: no debes frotar bruscamente el paño contra el cabello, pues así lograras debilitarlo y será más fácil que se quiebre. Pon la toalla sobre tu pelo y aprisiónalo fuerte. De esta manera, el cabello se dañará menos.
Si utilizas secador de pelo, debes saber que la acción del calor dañará el cabello. Por eso, existen unos sprays muy novedosos que impiden que el calor ataque directamente al pelo, evitando que se quiebre y que pierda su brillo. Procura aplicarte ese tipo de productos antes de empezar a secarte el pelo, más aún si utilizas el secador de pelo a menudo.