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Nuestras abuelas y nuestros mayores nos pueden enseñar muchas cosas.  Entre ellas, la forma como relajar nuestros pies, después de un día intenso día de trabajo. Una manera sencilla de desinflamar los pies después de un día agitado, es ponerlos a remojo. Así de simple. Llena un recipiente donde quepan los pies de manera cómoda y agrega agua tibia. Como toque final, un buen puñado de sal gruesa estimulará la circulación sanguínea y permitirá que tus pies se recuperen. Procura dejarlos en remojo aproximadamente media hora. Cualquier persona puede realizar este tratamiento cuantas veces quiera. Las únicas personas que deben consultar al médico son aquellas que sufren de hipertensión (presión alta).