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Más allá de que decidas encarar un cambio de estilo en tu alimentación para poder bajar de peso, siempre habrá momentos en los que no aguantes las ganas de comer algo que no deberías. Si no puedes decir que no, y ese trozo de comida se vuelve irresistible, no lo prohíbas. Date el gusto y disfruta de esa comida. Si en el almuerzo no pudiste resistir a un helado, no te preocupes. Degústalo con paciencia. Por la noche puedes compensar ese “antojo” y comer menos cantidad o algo más ligero. Recuerda que los tratamientos estrictos no sirven, ya que la persona más tarde o temprano se termina cansando y los abandona. Tampoco te sientas culpable por haber comido algo que no deberías, ya que podría hacerte sentir mal y pensar que no puedes conseguir seguir con la dieta y como consecuencia podrías abandonar tu objetivo.